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Desarrollo
de contenidos: estrategias para mejorar la retención
Una de las discusiones ya clásicas en temas de e-Learning
es la oposición de lo que se ha venido en llamar e-reading, en referencia
a los cursos on-line formados por materiales de lectura, y lo que otros
llaman “verdadero e-Learning” que supone el uso de la interacción y
la simulación para ofrecer una experiencia de aprendizaje efectiva y
estimulante.
Pero, ¿cuánto mejora el aprendizaje mediante el uso
de la interactividad y los recursos audiovisuales?.
El siguiente gráfico de Nick van Dam en su libro “The
e-Learning Fieldbook” (McGraw-Hill) es el resumen de los estudios
empíricos realizados sobre las tasas de retención, memorización y
aprendizaje de los alumnos en modalidad de e-Learning tras realizar un
curso on-line.

No se trata de algo nuevo, la pirámide de retención
está basada en los estudios realizados en los años 60 por David Dale
sobre la efectividad de los distintos medios y canales de comunicación. Y
posteriormente por los National Learning Laboratiores de Bethel, Maine,
USA. Que muestran la relación entre el aumento de los elementos
audiovisuales e interactivos y las tasas de retención de lo aprendido.

En esencia es lo que Roger Shank y otros autores
predican: el “aprender haciendo” o “learning by doing”.
Veamos la relación entre los conceptos de la
pirámide y los recursos y medios que el e-Learning pone al servicio del
aprendizaje.
El alumno retiene hasta un 10% de lo que LEE
En un curso on-line estaríamos hablando de contenidos
textuales en un formato distribuible. Tales como HTML, Adobe Acrobat,
documentos MS Word, etc...
-
e-mail
-
e-document
-
e-whitepaper
A pesar de la baja tasa de retención atribuida al
texto existen materias que precisan de un tratamiento textual. Por ello no
debe ser un recurso desdeñado aunque sí limitar su aplicación a las
situaciones en las que es realmente necesario y complementarlo con
estrategias que supongan una mayor interacción.
El error a evitar es el volcado directo de materiales
impresos puesto que incluso los materiales basados en texto mejoran el
nivel de retención cuando son adecuadamente estructurados y diseñados
para su distribución on-line.
El alumno retiene hasta un 30% de lo que VE
El material textual incrementa mucho su efectividad
cuando se acompaña de elementos gráficos. Los gráficos, adecuadamente
diseñados, permiten mostrar de forma efectiva varios conceptos de forma
simultánea y las relaciones entre los mismos.
Estaríamos hablando en este caso de:
-
e-Courses con elementos ilustrativos (esquemas,
imágenes, animaciones)
-
Guías de auto-estudio ilustradas
-
Presentaciones MS PowerPoint o similares on-line
sin locuciones
El alumno retiene hasta un 50% de lo que VE y OYE
Un paso más allá en la utilización de recursos
multimedia es la utilización de elementos audiovisuales que permiten al
alumno situarse en un estado más receptivo con un esfuerzo menor.
El alumno retiene hasta un 70% de lo que DICE o
ESCRIBE
El esfuerzo que supone ordenar, procesar y comprender
un concepto para ponerlo en palabras aumenta enormemente la retención del
mismo. Por ello, tanto la discusión de los conceptos tratados en el curso
con otros alumnos o con el tutor, así como la preparación de trabajos
escritos.
-
interacción on-line síncrona (charlas, sesiones
en aula virtual)
-
interacción asíncrona (foros, listas de correo y
mensajería)
-
trabajos de desarrollo corregidos por el tutor
-
trabajos colaborativos con otros alumnos
Como puede verse en este punto destaca la importancia
del factor humano, la colaboración, tutorización y dinamización, frente
al auto-estudio puro. Aunque en la gran mayoría de los cursos es
necesario una parte de material de auto-estudio, es en la discusión y
tratamiento de los conceptos aprendidos donde reside la clave de la
retención de los conceptos.
Este es un ejemplo claro de cómo materiales de
estudio puramente textuales pueden aumentar su efectividad cuando son
complementados con la labor de un tutor activo o estrategias de trabajo
colaborativo.
El alumno retiene hasta un 90% de lo que HACE
La aparición de los sistemas de CBT (Computer Based
Training) introdujo la simulación en el aula. El e-Learning y el
ordenador personal, pone la simulación al alcance de una gran mayoría.
Gracias a ello es posible actualmente simular las
condiciones de aplicación del conocimiento, reforzando enormemente la
comprensión y retención de lo aprendido. Llegando a la modalidad de “learning
by doing” (aprender haciendo).
-
simulaciones
-
juegos on-line
No todas las actividades requieren de una simulación
multimedia. Por ejemplo, el método del caso ha sido ampliamente utilizado
en las escuelas de negocios desde hace años y puede en muchos casos
considerarse una simulación de las circunstancias “reales” de
trabajo.
La simulación y los juegos on-line, a pesar de su
efectividad, no son una panacea y no se adaptan necesariamente a todas las
materias. Por ello la clave del éxito al diseñar un curso o una acción
formativa será combinar adecuadamente los recursos disponibles (textos,
gráficos, audiovisuales, colaboración, simulación) para optimizar la
retención de los conceptos a transmitir.
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